No inviertes en lo que entiendes. Inviertes en lo que has tenido el coraje de desarmar pieza a pieza
Me habéis preguntado por NVIDIA. En privado, en público, con esa mezcla de codicia y pánico en la mirada. Y lo entiendo. Ves un cohete despegando y te mueres por saber si lleva a otro planeta o si va a estallar en la estratosfera. El problema es que la mayoría de los que hablan de ella no han pasado de la portada del periódico: repiten la propaganda, babean con los gráficos y te venden el billete a la luna sin haber revisado el motor.
Más allá de los titulares, un inversor riguroso debe hacerse preguntas incómodas:
¿Es sostenible esta ventaja competitiva?
¿Está ya todo descontado en el precio?
¿Cuáles son los verdaderos riesgos de depender de ciclos tecnológicos tan intensos?
¿Qué papel juegan los insiders y la gestión de capital?
Aquí no vienes a buscar una recomendación de compra, vienes a una autopsia. Vamos a hacer algo mucho más incómodo: abrir el capó de la máquina que está reescribiendo el siglo XXI. Vamos a diseccionar a la empresa que se ha convertido en la pieza central del tablero geopolítico y económico actual.
Mi objetivo no es que te enamores de ella, sino que entiendas la brutal arquitectura de su poder para cartografiar sus fortalezas y sus debilidades. Porque en este campo de batalla, la ignorancia no es una opción; es una sentencia de muerte. Esta tesis pretende evaluar si NVIDIA, más allá de la euforia y el ruido mediático, es una inversión con potencial a largo plazo o el epicentro de una burbuja a punto de estallar.
Prepárate, te enseñaré a leer el terreno para que aprendas a tomar tus propias decisiones.
Introducción y contexto
NVIDIA ha pasado de ser un fabricante especializado en tarjetas gráficas para videojuegos a convertirse en uno de los pilares de la nueva economía de la inteligencia artificial (IA).
Fundada en 1993 por Jensen Huang, Chris Malachowsky y Curtis Priem, su visión inicial era acelerar los gráficos 3D con un chip especializado porque las CPU no podían manejar esa carga. Pocos imaginaban que ese experimento se convertiría tres décadas después en una empresa de 4,56 billones de dólares y en la fuerza motriz del boom de la IA.
Su historia se divide en tres actos: el dominio del gaming, la transición a la computación acelerada y la consolidación como partner indispensable en centros de datos e IA generativa.
Historia y evolución
La génesis de NVIDIA está marcada por una mezcla de ambición y necesidad. A finales de 1992, Jensen Huang, Chris Malachowsky y Curtis Priem abandonaron sus empleos en LSI Logic, Sun Microsystems e IBM y se reunieron en un restaurante Denny’s de San José para sellar un pacto: invertir sus ahorros y 40.000 dólares de capital inicial en una nueva compañía dedicada a acelerar gráficos.
Sus conexiones con el capital riesgo permitieron levantar financiación adicional, pero el mantra de la empresa en aquellos primeros años fue que «siempre estamos a treinta días de quedarnos sin dinero». El primer producto, el NV1, resultó un fracaso; el golpe de suerte llegó en 1997 con la tarjeta RIVA 128, que vendió más de un millón de unidades y salvó a la compañía.
El punto de inflexión llegó en 1999 cuando NVIDIA introdujo la GPU moderna y desató la era de los shaders programables1. Con esta innovación la empresa no sólo dominó el mercado de gaming sino que abrió la puerta a aplicaciones científicas y de visualización profesional. En 2006 lanzó CUDA, un lenguaje de programación que permitía a los investigadores aprovechar la potencia masivamente paralela de las GPUs.
CUDA se convirtió en la base de un ecosistema de más de seis millones de desarrolladores y ayudó a que la cuota de NVIDIA en GPUs discretas de PC se situara alrededor del 92 %. Gracias a su inversión en software y herramientas, la compañía pasó de vender chips a ofrecer una plataforma completa de computación acelerada.
A partir de la última década, la empresa pivotó definitivamente hacia la inteligencia artificial y los centros de datos. Sus GPU y sistemas Hopper y Blackwell son hoy el estándar para entrenar modelos de lenguaje y acelerar tareas de HPC (High Performance Computing o Computación de Alto Rendimiento), lo que le otorga más del 80% de participación en aceleradores de IA.
Este dominio no se explica sólo por su hardware sino por décadas de acumulación de propiedad intelectual, redes de desarrolladores y asociaciones con hyperscalers2.
Comprender este recorrido histórico es clave para evaluar la sostenibilidad de su ventaja competitiva.
¿Por qué ahora?
2024 y 2025 han sido años de explosión. La revolución de los modelos de lenguaje, la competencia geopolítica por controlar la tecnología de semiconductores y la necesidad de infraestructura de cómputo han catapultado a NVIDIA a la portada de todas las portadas.
Sus cifras de 2025 son apabullantes: los ingresos alcanzaron 130.500 millones de dólares, un incremento del 114 % respecto al año anterior. El resultado neto se disparó hasta 72.880 millones, más del doble de los 29.760 millones de 2024.
Su principal motor fue el negocio de Data Center, que creció un 142 % gracias a la demanda de plataformas Hopper para large language models y motores de recomendación. El crecimiento no es coyuntural: en 2023 la compañía facturó 26.970 millones, en 2024 60.900 millones y en 2025 130.500 millones; es decir, un CAGR de ~120 % en sólo dos años.
Este ascenso meteórico no está exento de retos:
La saturación de la cadena de suministro.
La dependencia de Taiwán para la fabricación.
La amenaza de rivales chinos o startups respaldadas por los gigantes cloud.
Las investigaciones antimonopolio y las regulaciones de exportación a China.
Estos son algunos de los factores que podrían truncar el momentum. Al mismo tiempo, la empresa se sitúa en el epicentro de varias megatendencias:
Automatización industrial.
Vehículos autónomos.
Metaverso industrial (Omniverse).
Computación cuántica simulada.
Edge computing para robótica.
La magnitud de la oportunidad y el vértigo de la valoración requieren separar el ruido de la narrativa. Esta tesis pretende ser ese bisturí.
Modelo de negocio
Segmentos y fuentes de ingreso
NVIDIA genera ingresos a través de dos segmentos principales tras la reorganización de 2024: Compute & Networking y Graphics. Cada segmento abarca una serie de mercados finales que la compañía identifica como Data Center, Gaming, Professional Visualization (visualización profesional) y Automotive.
La base común es su arquitectura de cómputo acelerado: GPU, DPU y CPU conectadas por redes InfiniBand y Ethernet, ejecutando software propietario como CUDA, TensorRT, NCCL, Omniverse o NeMo.3
Data Center
Motor del crecimiento actual. Proporciona GPU y sistemas completos (DGX, HGX, Grace Hopper, Blackwell) para entrenamiento e inferencia de IA, bases de datos aceleradas, HPC, inferencia en la nube y redes.
En 2025, los ingresos de este mercado crecieron un 142 % interanual, y alcanzaron la mayoría del total. La empresa comenzó a enviar sistemas basados en la nueva arquitectura Blackwell en el cuarto trimestre de 2025.
Gaming
Segundo segmento histórico. Distribuye tarjetas gráficas GeForce para gamers y consolas, así como servicios de streaming (GeForce NOW).
Tras el ajuste de inventarios de 2022, en 2024 los ingresos de Gaming crecieron un 15% gracias a la demanda de GPUs RTX 40 Series; en 2025 crecieron un 9 %.
Incluye tecnologías propietarias como DLSS y ray tracing, que generan efectos de red al convencer a los desarrolladores de integrar sus SDK.
Professional Visualization
Ofrece GPUs RTX para estaciones de trabajo profesionales, colaboración en diseño y simulación, así como la plataforma Omniverse para gemelos digitales. En 2025 los ingresos crecieron 21 % tras la recuperación de la demanda de diseño asistido; en 2024 el crecimiento fue de apenas 1 %.
Automotive
Vende plataformas SoC y sistemas completos para conducción autónoma, infoentretenimiento y cabinas IA. Aunque representa menos del 2 % del total, es un vector de crecimiento a largo plazo. Los ingresos aumentaron un 55 % en 2025 y un 21% en 2024.
La plataforma NVIDIA DRIVE ha sido adoptada por OEMs como BYD, XPENG, Li Auto y Xiaomi.
Además de estos mercados, NVIDIA explora servicios de suscripción. DGX Cloud y NVIDIA AI Foundations ofrecen entrenamiento de modelos en la nube y acceso a modelos pre-entrenados como NeMo, Picasso y BioNeMo. Aunque los ingresos son reducidos actualmente, estos servicios tienen márgenes recurrentes y refuerzan el ecosistema.



Margen esperado por unidad
La magia de este negocio radica en lo que cobra por cada chip respecto a lo que le cuesta fabricarlo. Un H100 PCIe de 80 GB se vende a través de OEMs y distribuidores por 25.000 $ a 30.000 $, mientras que la versión SXM de 80 GB oscila entre 35.000 $ y 40.000 $; un sistema DGX completo con ocho H100 supera los 300.000 $.
NVIDIA no divulga su coste unitario, pero la industria estima que los gastos de fabricación y empaquetado se sitúan en unos pocos miles de dólares, dada su fabricación fabless4 en TSMC y Samsung y la eficiencia de escala. Esa diferencia explica por qué la compañía puede sostener márgenes brutos de alrededor del 75 % y alcanzar picos del 78,4 % en trimestres en los que el precio del H100 se mantuvo por encima de 40.000 $.
El margen bruto consolidado de 2025 fue del 75 %, frente al 72,7 % de 2024. El aumento se debió a la mayor proporción de ingresos de Data Center, cuyos sistemas H100 y GH200 se venden a precios astronómicos y están sujetos a una fuerte escasez.
Por el lado del coste, los gastos de revenue incluyen manufactura fabless, ensamblaje y empaquetado, memoria HBM, componentes, logística y tarifas de desarrollo, así como amortización de intangibles. Para 2025 se registraron provisiones por inventario y obligaciones de compras excesivas de 3.700 millones, mientras que las ventas de inventario previamente provisionado liberaron 689 millones; el impacto neto restó 2,3 puntos porcentuales al margen.
La compañía reinvierte masivamente en I+D, pero aun así mantiene márgenes operativos abultados. Los gastos de I+D ascendieron a 12 .914 millones en 2025 (un 49 % más que en 2024) y representan el 9,9 % de los ingresos. Las ventas, generales y administración fueron 3 .491 millones, un 32 % más que el año anterior, equivalentes al 2,7 % de los ingresos. Con unos gastos operativos totales del 12,6 % de las ventas, NVIDIA puede escalar su negocio sin que los costes se disparen, generando márgenes operativos en torno al 62 %.
Los ingresos financieros aportaron 1.786 millones, mientras que el gasto por intereses fue de apenas 247 millones. Además, la partida «Otros ingresos (gastos), neto» sumó 1.034 millones gracias a las revalorizaciones de inversiones en capital de riesgo. Con un tipo impositivo efectivo del 13,3 %, el beneficio neto alcanzó los citados 72.880 millones.
Como veis, el modelo de negocio de NVIDIA es una máquina de imprimir dinero. Genera y vende a raudales con costes bajos.
Estrategia de diversificación
NVIDIA no se limita a vender chips; en la última década se ha transformado en un proveedor de infraestructura de inteligencia. La compañía ha construido una cartera de servicios y plataformas que amplía su alcance a nuevas industrias y suaviza la dependencia de los ciclos de hardware. Esta estrategia se apoya en tres pilares:
Digital twins y metaverso industrial. La plataforma Omniverse se ha convertido en el sistema operativo para digitalizar fábricas, cadenas de suministro y máquinas autónomas. Combinada con Cosmos, que ofrece modelos de física realistas, permite a clientes como Foxconn y Accenture simular y optimizar procesos antes de llevarlos al mundo físico. Este negocio abre la puerta a suscripciones de software y servicios de consultoría para sectores como manufactura, energía y construcción.
Robótica y edge computing. La empresa concibe la era de los robots como un mercado multitrillonario. Su propuesta integra DGX para entrenar modelos, Omniverse/Cosmos para generar datos sintéticos y Jetson AGX para desplegar algoritmos en robots reales. Con pilas de desarrollo como Isaac GR00T para robots humanoides y Metropolis para visión artificial, NVIDIA busca replicar el modelo de plataforma en el hardware de borde y la automatización industrial.
Servicios de IA y suscripciones. A través de DGX Cloud, NVIDIA AI Foundations y los microservicios NIM, ofrece acceso bajo suscripción a modelos generativos y agentes de IA. NeMo, Picasso y BioNeMo permiten a las empresas generar textos, imágenes y secuencias de ADN. Estos servicios representan ingresos recurrentes de margen elevado y refuerzan la fidelidad de los clientes.
Junto a estas iniciativas, la compañía sigue apostando por su negocio Gaming con la serie GeForce RTX 50, que introduce funciones de IA generativa para gamers y creadores.
En Automotive, la plataforma NVIDIA DRIVE y las alianzas con fabricantes asiáticos apuntan a convertir los vehículos en centros de computación sobre ruedas.
La diversificación no implica abandonar su esencia: todas estas ofertas se apoyan en su full stack de hardware, software y redes. GTC 2025 dejó claro que NVIDIA ya no es sólo un fabricante de chips, sino un proveedor de infraestructura de IA a escala de centros de datos y una empresa que construye la fábrica de la inteligencia.
Motivos estructurales del crecimiento
Tras describir el modelo de negocio, conviene entender qué fuerzas subyacentes explican el ascenso de NVIDIA. A diferencia de las empresas de hardware tradicionales, su ventaja competitiva no se basa únicamente en la escala de fabricación (de hecho, externaliza la producción a TSMC), sino en la combinación de propiedad intelectual, ecosistema de desarrolladores, software y redes de clientes.
Estos factores configuran su foso defensivo (moat), que analizaremos más adelante con más detalle. Aquí cabe adelantar algunas claves:
Monopolio en aceleradores de IA: los productos de NVIDIA acaparan entre el 80% y el 95% del mercado de aceleradores de inteligencia artificial.
Su arquitectura Hopper y ahora Blackwell es el estándar de facto para entrenar y ejecutar LLM’s (large language models) y sistemas de recomendación. Competidores como AMD, Intel, Google (TPU) o startups como Cerebras apenas arañan cuota.Ecosistema CUDA: el lenguaje de programación CUDA, introducido en 2006, ha sido descargado por millones de desarrolladores y permite explotar la potencia de las GPUs para tareas generalistas. NVIDIA afirma que más de seis millones de desarrolladores están en su programa y más de cuatro millones utilizan CUDA, creando una enorme barrera de salida: cambiar de proveedor implicaría reescribir código y optimizaciones.
Plataforma de software y servicios: además del hardware, NVIDIA suministra bibliotecas (cuDNN, TensorRT), SDK (DeepStream, Metropolis), frameworks (NVIDIA AI Enterprise), un servicio de metaverso industrial (Omniverse) y nubes privadas (DGX Cloud, AI Foundations).
Esta oferta complementaria convierte la venta de chips en una plataforma integral y aumenta la fidelidad de los clientes. Omniverse, por ejemplo, facilita la creación de gemelos digitales y colaboración en 3D para arquitectos, fabricantes de automóviles o urbanistas.
Innovación y ritmo de lanzamientos: la compañía mantiene un ciclo de innovación vertiginoso. En 2025 lanzó la arquitectura Blackwell y anunció la siguiente generación Rubin, con mejoras en eficiencia energética y potencia para 2026.
La hoja de ruta incluye procesadores específicos de red, CPUs Grace y superchips GH200 que integran GPU con memoria de alto ancho de banda (HBM). Este ritmo dificulta que los clientes esperen alternativas: los modelos de IA evolucionan tan rápido que quedarse un año atrás implica perder competitividad.Alianzas con hyperscalers: los principales proveedores de nube (Amazon, Microsoft, Google, Oracle) son los mayores compradores de GPU y contratos de licencia. La facturación está concentrada: en 2025, las ventas a tres clientes representaron el 12 %, 11 % y 11 % del total. Aunque la dependencia es alta, esas relaciones refuerzan la posición de NVIDIA como proveedor imprescindible de la nube.
Estos factores explican por qué la empresa ha conseguido duplicar sus ingresos anualmente y mantener un margen bruto del 75 %. Sin embargo, también generan dependencia de la regulación, de la disponibilidad de memoria HBM y de las relaciones con TSMC; el siguiente apartado abordará estas vulnerabilidades.
Foso defensivo, gestión y skin in the game
“En un mundo de jaulas invisibles, la única libertad se compra con criterio y carácter.”
– Reflexión personal en una madrugada de cálculos y cafés.
Anteriormente os he desglosado el origen de NVIDIA, su modelo de negocio y cómo la compañía pasó de ser un fabricante de tarjetas gráficas a convertirse en el arquitecto de la infraestructura de inteligencia artificial. Ahora toca mirar bajo la superficie: ¿qué protege a NVIDIA de los depredadores y qué tan alineada está la dirección con nosotros, los accionistas?
Es aquí donde entra en juego el foso competitivo y la noción de “skin in the game”. Mientras avanzo, recuerda que esto no es una recomendación de compra, hablo desde mi experiencia, a veces cínico, a veces visceral, siempre apuntando a la herida de la impotencia y la confusión que el sistema financiero engendra.
Moat de NVIDIA (foso defensivo - ventaja competitiva)
1. Un foso construido con silicio y código
El foso de NVIDIA no se limita a la física de sus chips: es un entramado de hardware, software, redes y talento que hace que los clientes queden atrapados voluntariamente.
Su arquitectura de GPU y la plataforma CUDA permiten paralelizar tareas que serían inviables en CPUs tradicionales. Esa combinación ofrece un rendimiento acelerado con menor consumo energético, lo que ha sido fundamental para que empresas de todo tamaño adopten sus soluciones.
NVIDIA no se contentó con vender chips; construyó un ecosistema de desarrollo.
Más de seis millones de desarrolladores están inscritos en su programa y descargan millones de paquetes de CUDA y librerías cada año. El resultado es una lock‑in brutal: si tu empresa entrena modelos en CUDA, migrar a otra arquitectura implica reescribir años de trabajo. Este foso se refuerza con miles de patentes que protegen tanto diseños de hardware como algoritmos de IA.
Además, la compañía ha tejido alianzas profundas con gigantes del cloud y start‑ups.
La arquitectura Hopper dominó el mercado de aceleradores en 2024 y 2025, con una cuota estimada del 80 % al 95 % del hardware de IA.
Hyperscalers como Amazon, Microsoft, Google, Meta o xAI compiten por los lotes de GPUs H100 y, ahora, Blackwell, para sus propios servicios de inteligencia artificial.
Esa demanda no solo aumenta la escasez de chips, sino que refuerza el ciclo virtuoso: cuanto más se invierte en GPUs NVIDIA, más se desarrollan modelos sobre CUDA y más se incrementa la dependencia.
2. Efecto red y comunidad: seis millones de desarrolladores no pueden equivocarse
El ecosistema de NVIDIA se parece más a una religión tecnocrática que a un catálogo de productos. La combinación de hardware y software genera un efecto red auto‑reforzado: cada nuevo desarrollador atrae a otros porque hay más bibliotecas disponibles, más tutoriales, más conocimiento compartido.
Los kits de desarrollo como Jetson fomentan la adopción en robótica y edge computing; la plataforma Jetson Thor presentada en 2025 ofrece más de 2.000 TFLOPS5 para IA generativa y admite grandes modelos con 128 GB de memoria.
Más de dos millones de desarrolladores han adoptado Jetson para robots, drones y vehículos autónomos, creando un círculo virtuoso difícil de replicar.
NVIDIA también ha extendido sus tentáculos al metaverso industrial con Omniverse, un entorno de simulación y colaboración que permite crear gemelos digitales de fábricas, ciudades o sistemas logísticos.
Aquí el foso proviene de los datos: una vez que una empresa crea un gemelo digital con Omniverse, mudarse a otra plataforma implicaría perder meses de ingeniería y ajustes. Esta inercia es uno de los componentes más invisibles del moat.
3. Patentes, talento y relojería financiera
No se puede hablar del foso sin mencionar la propiedad intelectual y el talento. NVIDIA posee más de mil patentes relacionadas con GPU y aceleración; su fundador Jensen Huang es conocido por su obsesión con el detalle y por contratar a ingenieros de clase mundial.
Durante 2025, la compañía invirtió 12.900 millones de dólares en I+D, un aumento del 49 % respecto a 2024. Ese gasto equivale al 9,9 % de los ingresos, mucho más elevado que el de sus competidores y la prueba de que el foso no es estático: se ensancha cada año.
4. El dominio de los centros de datos
El corazón del foso es la división Compute & Networking, que agrupa las GPUs de data center, redes y soluciones de IA.
En el año fiscal 2025 esta división generó 116.200 millones de dólares, un salto del 145 % frente a los 47.400 millones de 2024. Los clientes no compran chips sueltos: adquieren sistemas completos con software optimizado, mantenimiento y actualizaciones de firmware.
La tabla y el gráfico siguientes ilustran esta transición; se aprecia cómo el crecimiento del segmento de centros de datos opaca a la división de Graphics, cuyos ingresos apenas subieron un 6 %.
Lectura del gráfico: El despliegue de la IA generativa disparó los ingresos de Compute & Networking. Mientras los ingresos de Graphics (juegos y visualización profesional) crecieron de 13.500 millones a 14.300 millones, la división de data center saltó de 47.400 millones a 116.200 millones.
Este crecimiento muestra que el verdadero moat está en la infraestructura de IA, no en el negocio histórico de GPUs para gaming.
Otro indicador de la fortaleza del foso es la rentabilidad. El margen bruto de NVIDIA aumentó al 75 % en 2025 gracias al mix favorable de ventas de data center.
Además, el ingreso operativo del segmento Compute & Networking se multiplicó por 2,6, pasando de 32.000 millones en 2024 a 82.900 millones en 2025. La siguiente gráfica ilustra cómo la rentabilidad se concentra en esta división y cómo el “All Other” (principalmente gastos de stock‑based compensation) continúa en negativo.
5. Blackwell y la aceleración exponencial
El ritmo de innovación es otro elemento del foso. A mediados de 2025, NVIDIA anunció la arquitectura Blackwell, que sustituye a Hopper y promete multiplicar la potencia de entrenamiento y de inferencia.
Blackwell incorpora chips GPU, CPU (Grace) y DPU en un sistema completo. La compañía asegura que sus plataformas redujeron el consumo energético hasta 20 veces frente al uso de CPUs tradicionales, algo crucial en un contexto de crisis energética y regulación medioambiental.
Esta innovación constante dificulta que los competidores alcancen a NVIDIA; cuando empiezan a replicar una arquitectura, la empresa ya está lanzando la siguiente generación.
6. Barreras de salida y costes de cambio
Migrar de una plataforma basada en CUDA a otra solución implica costes de cambio astronómicos. Las bibliotecas, frameworks y herramientas (PyTorch, TensorFlow, JAX) se han optimizado para GPUs NVIDIA.
Las empresas han invertido años en entrenar modelos sobre esta infraestructura y en contratar talento con experiencia en CUDA. Incluso en sectores como automoción, donde Tesla intentó diseñar su propio chip, la dependencia de software y ecosistema hizo que los plazos se alargaran años.
El foso de NVIDIA no es una pared; es un océano que se expande con cada modelo entrenado y cada nueva generación de chips.
7. La fábrica de IA y el ecosistema en expansión
NVIDIA ha convertido su foso en una fábrica de IA de extremo a extremo. No se limita a vender chips sueltos, sino racks completos de la serie GB300 con interconexiones NVLink y NVSwitch y redes en clúster.
El negocio de redes creció un 16 % secuencialmente y la compañía produce alrededor de 1000 racks GB300 por semana, cada uno compuesto por decenas de servidores unidos por NVSwitch.
Esta integración vertical —GPU, CPU Grace, DPU, networking y software— hace que los clientes compren infraestructura entera y que la dependencia sea total.
Uno de los pilares menos comentados del foso es la ventaja en la cadena de suministro.
NVIDIA ha contratado más del 70 % de la capacidad de encapsulado CoWoS de TSMC para 2025 y ha desplegado cuLitho, una tecnología que reduce la litografía de máscaras de chips en 40–60 veces.
Gracias a cuLitho, TSMC puede sustituir 40.000 máquinas de litografía basadas en CPU por solo 350 GPUs H100. Esta simbiosis garantiza prioridad en nodos avanzados y coloca a los rivales uno o dos años por detrás en capacidad de fabricación.
El ecosistema no se limita a los hyperscalers tradicionales. Los llamados neo‑cloud providers como Coreweave multiplicaron por tres sus ingresos hasta 1.200 millones de dólares en 2025, con un backlog de más de 30.000 millones.
Además, NVIDIA identifica un nuevo segmento denominado “Sovereign AI”, en el que países y conglomerados desarrollan sus propios modelos y centros de datos; este segmento podría aportar “miles de millones de dólares de dos dígitos” en los próximos años. Cuantos más clientes construyen su infraestructura sobre NVIDIA, más se ensancha el foso.
Para reforzar la capa de software, NVIDIA presentó NIMs, microservicios empaquetados que permiten desplegar modelos de IA —tanto propios como de código abierto— con un clic.
Estos servicios convierten cualquier modelo en un contenedor listo para producción, estrechando la relación entre hardware y software. Aunque AMD y otras firmas promueven alternativas como ROCm y estándares abiertos como Triton o SYCL, la combinación de NIMs y el ecosistema de desarrolladores ralentiza la migración: incluso si el modelo es abierto, su ejecución rápida suele requerir GPUs NVIDIA.

Gestión y skin in the game
Jensen Huang: fundador, visionario y principal accionista
Si hay algo que siempre me ha seducido de NVIDIA es la coherencia entre el discurso y la piel en juego.
Jen-Hsun (Jensen) Huang fundó la empresa en 1993 y sigue dirigiéndola. No es un ejecutivo contratado que puede irse con un paracaídas dorado: posee aproximadamente 922,9 millones de acciones, lo que representa un 3,77 % del capital.
Este porcentaje le convierte en el mayor accionista individual y en alguien directamente expuesto al éxito o fracaso de la compañía.
Otros directivos clave poseen participaciones mucho menores. La directora financiera Colette Kress posee unas 4,87 millones de acciones (≈0,02 % del total), mientras que el responsable de ventas Ajay Puri tiene 4,43 millones.
A continuación, presento una tabla con las participaciones más relevantes extraídas del proxy statement de 2025:
Estas cifras muestran que, aunque el capital está disperso entre instituciones, los principales ejecutivos tienen algo que perder si las cosas salen mal.
Huang controla casi cuatro veces más acciones que todos los demás directivos combinados, y el conjunto de directores y ejecutivos suma un 8,36 % del capital.
La presencia de Tench Coxe, uno de los primeros inversores y director desde 1993, con 32,5 millones de acciones, añade un contrapeso de experiencia y visión a la junta.
Para visualizar mejor esta distribución he elaborado el siguiente gráfico. Las barras representan el número de acciones (en millones) y la línea roja indica el porcentaje sobre el total de acciones en circulación.
1. Programa de recompra y dividendos: confianza y disciplina
El skin in the game no solo se refleja en la propiedad accionarial, sino en cómo la dirección utiliza el capital de la compañía.
En 2025, NVIDIA recompró 310 millones de acciones por 34.000 millones de dólares y tenía autorización para recomprar hasta 38.700 millones de dólares más.
La empresa puede realizar estas recompras en el mercado abierto, en transacciones privadas o mediante programas automáticos según la regla 10b5‑16. Además, de enero a febrero de 2025 compraron otros 29 millones de acciones por 3.700 millones.

La junta también aprobó, en agosto de 2025, un nuevo programa de recompra por 60.000 millones de dólares, reflejando su confianza en el futuro del negocio.
Paralelamente, la compañía pagó 834 millones de dólares en dividendos en 2025, cifra modesta si se compara con el flujo de caja libre, pero coherente con su estrategia de reinvertir en I+D y mantener flexibilidad.
Este agresivo programa de recompra contrasta con la prudencia de su estructura de deuda: la empresa terminó 2025 con 24.000 de millones de dólares en caja neta (ingresos por encima de la deuda), y sus gastos de intereses son marginales.
Para los accionistas, esta combinación de buybacks y balance sólido es música para los oídos.
2. Capital humano y cultura organizacional
NVIDIA no sería un titán sin su ejército de ingenieros. A finales de 2025 contaba con 36.000 empleados en 38 países, de los cuales 27.100 trabajaban en investigación y desarrollo y 8.900 en ventas, marketing, operaciones y administración.
Esta desproporción demuestra que la empresa está diseñada para crear, no para vender. Además, el 82 % del personal es técnico y el 51 % posee títulos avanzados (másters o doctorados), lo que garantiza una base de talento rara en el sector.
El reclutamiento se apoya en la red interna: más del 41 % de los nuevos empleados llega por recomendación de otros trabajadores, lo que refuerza la cultura y reduce la rotación. Y esa rotación es bajísima: solo un 2,5 % del personal se marcha cada año.
Parte del secreto está en la política de compensación en acciones, que convierte a los empleados en accionistas; la empresa también ofrece beneficios que cubren salud, bienestar y educación. Sin embargo, la diversidad sigue siendo una tarea pendiente: el 78 % de la plantilla es masculina y solo un 6 % de los trabajadores estadounidenses se identifican como negros o hispanos.
Pero las cifras no cuentan toda la historia. NVIDIA es célebre por su cultura de «caos organizado»: según Bryce Adelstein Lelbach7, la compañía apenas tiene onboarding y espera que los nuevos se lancen directamente a proyectos críticos.
La jerarquía es plana; Huang gestiona de forma directa entre 50 y 60 responsables y los títulos no definen el trabajo. Esto permite una agilidad extrema, pero también exige perfiles autodidactas. Las reseñas internas señalan que un 96 % de los empleados recomendaría trabajar en NVIDIA, aunque reconocen que el ritmo es vertiginoso y la competitividad feroz.
Huang admite ser exigente y perfeccionista, convencido de que la excelencia nace de la obsesión. Esta mezcla de autonomía, intensidad y liderazgo visionario ha sido clave para alimentar el foso y mantiene a la compañía en modo startup pese a su tamaño.
3. Cultura y gobernanza: de la trinchera al trono
Un foso no sirve de nada si la dirección es incompetente o despilfarradora. NVIDIA se gobierna bajo un modelo que mezcla autocracia ilustrada y tecnocracia.
Huang centraliza las decisiones estratégicas pero delega la ejecución en equipos de ingeniería de élite. Los comités del consejo -compensación, nominaciones y auditoría-están formados por directores con experiencia en tecnología, academia y finanzas.
La compensación ejecutiva se estructura en salarios relativamente modestos y paquetes de RSUs y PSUs8 vinculados a hitos de ingreso operativo y retorno total para accionistas.
Esta estructura crea un incentivo directo para que los directivos maximicen el valor a largo plazo y no solo el trimestre. Además, NVIDIA utiliza cláusulas de clawback9 y exige que los ejecutivos mantengan un múltiplo de su salario base en acciones, alineando así su suerte con la de los inversores.
4. Narrativa de liderazgo y transparencia
Huang no teme compartir su visión. En el informe anual y en entrevistas declara que el mundo está transitando de la computación de propósito general a la computación acelerada. Esta narración funciona como faro para empleados e inversores: la empresa no se limita a vender chips, sino que pretende crear una nueva industria.
La transparencia se extiende a la comunicación: los reportes de resultados detallan los riesgos, como la escasez de componentes CoWoS y HBM, las regulaciones de exportación a China y las investigaciones antimonopolio en EE. UU. y Europa. Al enfrentar estos problemas de frente, la dirección demuestra que no vive en un mundo de fantasía.
Ahora que ya hemos diseccionado el foso defensivo de NVIDIA y evaluado la alineación de su liderazgo con los accionistas. El moat es profundo, forjado por una combinación de hardware puntero, software propietario, efecto red, patentes y una cultura obsesionada con la velocidad.
La dirección tiene la piel en el juego: su fundador posee casi el 4 % de la empresa, los ejecutivos concentran otro 8 % y utilizan recompras masivas para reforzar el valor accionarial.
Pero una tesis de inversión no se sostiene solo con buenas intenciones. Ahora viene lo divertido, abordar el análisis cualitativo de la industria y la narrativa del mercado, comparando a NVIDIA con sus competidores y evaluando los riesgos geopolíticos.
También quiero meterme de lleno en el análisis cuantitativo (ROIC, FCF, deuda/EBITDA) y te presentaré un modelo de valoración (DCF) con escenarios optimista, neutro y bajista.
Prepárate, porque la montaña rusa de la IA apenas está subiendo la primera colina.
Análisis cualitativo y cuantitativo
Cuando descubrí que el enemigo no era una persona sino un sistema, mi rabia se volvió método.
En esta sección de la tesis vamos a combinar análisis cualitativo y cuantitativo para entender si la compañía merece la valoración estratosférica que el mercado le otorga.
No esperes complacencia: aquí se contrastan narrativas con números, y se señalan riesgos que muchos prefieren ignorar. Empecemos por el cualitativo.
Análisis cualitativo
1. Panorama de la industria y narrativa de mercado
El hype de la inteligencia artificial ha convertido a NVIDIA en el símbolo de la nueva fiebre del oro digital. El año fiscal 2025 cerró con ingresos de 130.500 millones de dólares, un aumento del 114 % frente a 2024.
Ese crecimiento explosivo se debe al despliegue de aceleradores de IA para centros de datos y a la adopción masiva de modelos generativos. Según informes de Bloomberg Intelligence y declaraciones de Jensen Huang, la inversión en infraestructura de IA podría alcanzar entre 3 y 4 billones de dólares para 2030. Este dato es clave: si las empresas realmente van a destinar trillones a construir granjas de GPUs, las previsiones de crecimiento para NVIDIA podrían no ser descabelladas.
Sin embargo, el exceso de expectativas también puede generar burbujas. El mercado atribuye a la compañía un valor bursátil superior a 4 billones de dólares, más que el PIB de muchas naciones. El riesgo aquí es doble: que la demanda de IA se desacelere o que la tecnología evolucione hacia arquitecturas distintas a CUDA, reduciendo la dependencia de NVIDIA.
De momento, la tendencia juega a su favor: la cuota de mercado de sus aceleradores oscila entre el 80 % y el 95 % y sus chips Blackwell y Hopper se consideran la referencia en el sector.
2. Comparables y competidores
Comparar a NVIDIA con sus rivales es como comparar un portaaviones con lanchas rápidas. AMD, su competidor más directo, reportó unos ingresos de 7.700 millones en su división de data center en 2025, cifra ínfima frente a los 116.200 millones de la división Compute & Networking de NVIDIA.
Intel y Qualcomm han anunciado aceleradores de IA y arquitecturas “open” para atraer desarrolladores, pero carecen de un ecosistema equivalente a CUDA. Incluso Google con sus TPUs y Amazon con chips Trainium utilizan software compatible con las bibliotecas de NVIDIA; la dependencia es tal que los propios hyperscalers siguen comprando millones de GPUs a su competidor.
El verdadero riesgo competitivo surge de la integración vertical y de nuevas startups como Groq o SambaNova, que diseñan chips especializados para inferencia con modelos de lenguaje. También se observa una ola de chips RISC‑V y soluciones basadas en FPGA, pero ninguna ofrece todavía el ecosistema de desarrollo ni la eficiencia energética que los clientes obtienen de las GPUs de NVIDIA.
Dicho esto, la empresa debe correr más rápido de lo que lo hacía ayer; de lo contrario, un competidor con otra arquitectura podría erosionar su foso.
3. Riesgos geopolíticos y supply chain
NVIDIA opera en un terreno minado por regulaciones y tensiones geopolíticas. Las restricciones de exportación de Estados Unidos limitan la venta de chips avanzados a China. A su vez, la capacidad de empaquetado avanzado CoWoS-L y la disponibilidad de memorias HBM son cuellos de botella severos.
Te explico de forma sencillita qué es CoWos-L y las memorias HBM y por qué son cuellos de botella 👇🏻.
El informe anual admite que el aumento de pedidos ha llevado a plazos de entrega superiores a doce meses y que la compañía debe pagar primas y depósitos por adelantado para asegurar suministros. Si China o Corea del Sur restringen la exportación de componentes, la producción de GPUs podría verse comprometida y los márgenes de la empresa podrían deteriorarse.
Otros riesgos incluyen investigaciones antimonopolio en Estados Unidos y Europa, así como posibles impuestos a la recompra de acciones. El control gubernamental sobre tecnologías de encriptación y el uso ético de la IA también podrían generar limitaciones de mercado.
El propio Huang ha reconocido que el negocio de la IA está todavía en una etapa temprana y sujeto a cambios regulatorios globales. La capacidad de NVIDIA para navegar este laberinto legal y geopolítico será un factor determinante en su éxito.
4. Historia de crecimiento: ingresos y beneficios en perspectiva
El camino hasta los 130.000 millones de ingresos no fue lineal. En 2021, la empresa facturaba 16.700 millones. Cuatro años después, los ingresos se multiplicaron por casi ocho. El beneficio neto pasó de 4.300 millones en 2021 a 72.900 millones en 2025.
En otras palabras, los beneficios han crecido a una tasa compuesta anual del 102 % entre 2021 y 2025 (CAGR), mientras que los ingresos lo hicieron al 67 %. La gráfica siguiente muestra la evolución de ingresos y beneficio neto de 2020 a 2025. El salto de 2023 a 2024 y de 2024 a 2025 es difícil de describir con palabras; la curva parece un cohete despegando.
Análisis cuantitativo
Principales métricas financieras
La siguiente tabla resume las métricas clave de NVIDIA en los ejercicios 2024 y 2025. Las cifras están expresadas en millones de dólares (excepto donde se indique lo contrario).
Tendencia de márgenes y eficiencia operativa
Para entender mejor la rentabilidad intrínseca del negocio, examinemos cómo evolucionan los márgenes a lo largo del tiempo.
Los siguientes gráficos muestran el margen bruto, el margen operativo y el beneficio por acción (EPS) de NVIDIA entre 2019 y 2025. Los datos provienen directamente de los informes anuales de la compañía.
El margen bruto saltó de 61 % en 2019 a 75 % en 2025, beneficiándose del mayor peso del negocio de centros de datos. El margen operativo pasó del 32 % al 62 %, reflejando apalancamiento operativo y la caída proporcional de los gastos SG&A.
El EPS ajustado refleja el split de 10:1 realizado en 2024: después de descender a 1,74 USD en 2023 por los cargos extraordinarios, el beneficio por acción se disparó hasta 2,94 USD en 2025.
Comparación de márgenes con competidores
Para contextualizar la rentabilidad de NVIDIA, conviene comparar sus márgenes con los de otros fabricantes de chips. En 2024 (último año comparable) AMD registró 25.800 millones de dólares de ingresos y un margen bruto del 49 %, con ingresos de data center de 12.600 millones.
Por su parte, TSMC obtuvo 90.008 millones de dólares de ingresos con un margen bruto del 56,1 % y un margen neto del 40,5 %.
La tabla siguiente resume los principales ratios:
Flujo de caja libre y disciplina de capital
Reforzando el análisis previo, el siguiente gráfico presenta de nuevo los flujos de caja operativos, CapEx y FCF para los ejercicios 2024 y 2025. La visualización confirma que NVIDIA genera un flujo de caja libre que supera el 45 % de sus ingresos, incluso después de reinvertir más de 3.000 millones en capital.
Crecimiento compuesto y valoración relativa
El crecimiento meteórico de NVIDIA puede resumirse en un dato: entre 2019 y 2025, los ingresos crecieron a una tasa anual compuesta (CAGR) del 62 % y el beneficio neto al 77 %. Incluso si tomamos el periodo 2019–2024, el CAGR de ingresos es del 39 % y el de beneficio neto del 48 %.
Estas tasas son inusuales para una compañía ya consolidada, y explican por qué el mercado le asigna múltiplos de valuación tan altos. Pero también implican que cualquier desaceleración podría castigar severamente a la acción.
Estructura de gastos: I+D y SG&A (selling general & administration)
Otro aspecto fundamental es cómo NVIDIA gasta su dinero.
El gasto en investigación y desarrollo (I+D) alcanzó 12.914 millones en 2025, un aumento del 49 % respecto a 2024. Aunque la cifra bruta creció, el porcentaje sobre ingresos se redujo del 14,2 % al 9,9 %, señal de apalancamiento operativo.
Por su parte, los gastos SG&A también crecieron pero pasaron de un 4,4 % a un 2,7 % de las ventas. El siguiente gráfico lo visualiza:
Rentabilidad vs. coste del capital (ROIC vs WACC)
Utilizando el ingreso operativo (81.453 millones), un impuesto efectivo del 13,3 % y un capital invertido de 44.580 millones (patrimonio neto + deuda – caja), se obtiene un NOPAT de ~70.633 millones y un ROIC de ≈ 159 %.
En la gráfica siguiente se compara este retorno con un coste de capital (WACC) conservador del 9 %. La diferencia habla por sí sola.
Esta gráfica demuestra que la capacidad de NVIDIA para generar beneficios (ROIC del 159%) es 17 veces superior a lo que le cuesta financiarse (WACC ~9%). Una máquina de crear valor sin precedentes.
Ahora que hemos desnudado las cifras que hay detrás de la narrativa de la IA. NVIDIA no solo vende esperanza; vende flujos de caja y rentabilidad extraordinaria.
Sus ingresos se disparan, los beneficios se multiplican y el retorno sobre el capital es una anomalía en la historia empresarial. Sin embargo, la valoración actual incorpora un crecimiento que no puede acelerarse indefinidamente, y los riesgos geopolíticos y de competencia podrían alterar la ecuación.
En el siguiente bloque de la tesis se abordará la valoración detallada mediante un modelo DCF con escenarios optimista, neutro y bajista, compararé múltiplos de mercado y detallaremos catalizadores y riesgos. También estudiaremos la sensibilidad del valor a supuestos de crecimiento y márgenes. Si la montaña rusa que hemos subido hasta ahora te ha parecido intensa, prepárate para el vértigo de los flujos descontados.
Valoración, catalizadores y riesgos
La épica se desvanece cuando entra en juego la calculadora. Un análisis visual de la brecha entre una empresa extraordinaria y un precio que exige la perfección.
La tiranía de los múltiplos: desmontando el precio de NVIDIA
La valoración de una empresa no es un concurso de popularidad; es un ejercicio de aritmética fría. Y la aritmética de NVIDIA, hoy, cuenta una historia de vértigo.
El veredicto del flujo de caja (DCF): una dosis de realidad aumentada
La forma más honesta de valorar un negocio es a través del dinero que genera: el flujo de caja libre (FCF). Para el año fiscal 2025, NVIDIA generó la asombrosa cifra de 60.700 millones de dólares en FCF. A la luz de los nuevos datos trimestrales, donde los analistas proyectan un crecimiento de ingresos del 56,7% para el año fiscal 2026 y del 31,8% para 2027, he recalculado los modelos con proyecciones más agresivas:
Escenario Bajista Revisado: Crecimiento del 40% en 2026, cayendo hasta el 5% en 2030, con un WACC del 12%.
Escenario Base Revisado: Crecimiento del FCF del 55% en 2026, moderándose gradualmente hasta un 12% en 2030, con un coste de capital (WACC) del 10%.
Escenario Alcista Revisado: Crecimiento inicial del 60% en 2026, moderándose hasta el 15% en 2030, con un WACC del 9%.
Tras aplicar un crecimiento a perpetuidad del 4%, los resultados son reveladores. En mi escenario base revisado, el valor intrínseco por acción se sitúa en torno a los 115 dólares. En el escenario más delirantemente optimista, el valor apenas alcanza los 160 dólares.
Con la acción cotizando a unos 185 dólares, ni siquiera un futuro pintado con los colores más brillantes justifica el precio actual. La brecha entre el valor intrínseco y el precio de mercado es un abismo. El mercado ya no está jugando con las reglas de la valoración tradicional. Ha entrado en el terreno de la fe.
El espejo del mercado: PER, EV/EBITDA y la comparativa incómoda
Con los datos del último año fiscal, su ratio Precio/Beneficios (PER) se sitúa en torno a 53, mientras que el ratio histórico del sector de semiconductores rara vez supera el rango de 20-30.

Los motores de la utopía: catalizadores bajo el microscopio
Blackwell y la “Fábrica de Inteligencia” global: La nueva arquitectura Blackwell no es un chip, son “Fábricas de IA” llave en mano como el sistema GB200 NVL72. La demanda es “extraordinaria” y se proyecta que represente más del 80% de los envíos de GPUs de gama alta de NVIDIA en 2025.
El imperio soberano: la geopolítica como viento de cola: La “IA Soberana” es la necesidad de las naciones de construir su propia infraestructura de IA. NVIDIA se ha posicionado como el socio indispensable, con acuerdos estratégicos en Arabia Saudí, Reino Unido, Japón, Indonesia, Malasia, Francia, Italia, Canadá y Qatar, entre otros. Esto crea una base de demanda estructuralmente resiliente.
El dragón y el águila: el juego de ajedrez en China: El mercado chino es un comodín. Tras idas y venidas, se ha establecido un marco para vender el chip H20 a cambio de ceder un 15% de los ingresos al gobierno de EE. UU.. Aunque en el último trimestre no hubo ventas, es un catalizador potencial de miles de millones si la situación se normaliza.
Más allá de la nube: robots, gemelos digitales y el ecosistema cautivo: La plataforma Omniverse para “gemelos digitales” está siendo adoptada por gigantes como Foxconn, Mercedes-Benz y Hyundai. Al mismo tiempo, su plataforma de robótica Isaac y el sistema Jetson Thor están siendo adoptados por líderes como Boston Dynamics, Figure AI y Google DeepMind, replicando el
lock-in de CUDA en el mundo físico.
Las grietas en el Olimpo: riesgos que el mercado prefiere ignorar
El talón de Aquiles de silicio: CoWoS, HBM y la tiranía de la cadena de suministro: El crecimiento de NVIDIA está físicamente limitado por la oferta de empaquetado avanzado CoWoS (Chip-on-Wafer-on-Substrate), una tecnología de la que TSMC tiene prácticamente el monopolio. La demanda supera con creces a la oferta, y la escasez persistirá hasta bien entrado 2026. El crecimiento de NVIDIA tiene un techo físico que la valoración actual parece despreciar.
La rebelión de los titanes: AMD, Google y la amenaza del silicio propio: La competencia es real. La serie Instinct MI300X de AMD es una alternativa creíble que ofrece un equilibrio muy atractivo en coste total de propiedad (TCO), y gigantes como Microsoft y Meta están desplegando decenas de miles de sus GPUs. A esto se suman los chips propietarios de Amazon (Trainium) y Google (TPU), que buscan erosionar el monopolio de NVIDIA.
El ojo de Sauron: regulación antimonopolio y el coste del dominio: Con más del 80% del mercado, NVIDIA está bajo la lupa de los reguladores. El Departamento de Justicia de EE. UU., la Comisión Europea y la agencia de competencia de China tienen investigaciones en marcha sobre posibles prácticas anticompetitivas. Una resolución negativa podría erosionar directamente su foso defensivo.
Conclusión y reflexiones finales
Llegamos al final de la autopsia. El veredicto es complejo, una dualidad casi esquizofrénica. Por un lado, tenemos una máquina de generar dinero, un coloso tecnológico con un foso competitivo formidable que se está expandiendo hacia la geopolítica y la robótica. Es, sin duda, una de las empresas más importantes de nuestro tiempo.
Por otro lado, su precio en bolsa parece pertenecer a otra dimensión, una donde los riesgos no existen. Un precio que ignora la dependencia crítica de un único proveedor (TSMC), que subestima a una competencia cada vez más creíble (AMD y los hypserscalers) y que hace caso omiso de la espada de Damocles de la regulación antimonopolio que pende sobre su cabeza.
Mi planteamiento, por tanto, no puede ser otro que el de la prudencia. La paciencia.
El precio actual no ofrece ningún margen de seguridad. Un inversor que se guía por el valor y no por la narrativa debería esperar una corrección severa, una que devuelva la cotización a un plano más terrenal, quizás en el rango de mi escenario base o incluso por debajo. Comprar NVIDIA hoy no es un análisis de valor. Es un acto de fe. Y en los mercados, la fe suele ser el camino más corto hacia la ruina.
Permíteme una confesión: cuando era un músico veinteañero creía que el talento te eximía de leer los contratos. Firmé un acuerdo discográfico que me ató a una multinacional durante cinco años. Todo parecía magia hasta que comprendí que la creatividad no te salva de los números.
Del mismo modo, muchos inversores se enamoran de historias y olvidan mirar la letra pequeña de los 10‐K. La brecha entre esperanza y realidad se mide en cláusulas, no en acordes. Esa cicatriz me obliga a desconfiar de las narrativas hegemónicas y a exigir datos, márgenes y flujos de caja.
La historia de las grandes burbujas está llena de compañías reales con productos revolucionarios cuyos inversores confundieron impacto social con retorno infinito. La misma lógica aplica aquí: el ecosistema CUDA y la tracción de los hyperscalers son fuertísimas, pero la valoración actual descuenta perfección.
Basta un tropiezo regulatorio o una desaceleración en la adopción de IA para que la narrativa se detenga.
La tesis de NVIDIA en versión interactiva
Hasta aquí has leído el informe estático. Ahora, entra en el laboratorio.
He desarrollado una versión interactiva de esta tesis para que puedas navegar por los datos, explorar los gráficos y trabajar con el análisis de una forma mucho más fluida y profesional. Es el mismo rigor, pero con una experiencia de lectura superior.
Considera el PDF como los planos. La tesis interactiva es el edificio.
Accede a ella y explora el modelo dinámico a continuación.
En un mercado que busca milagros en el silicio, yo no te prometo el próximo cohete a la luna.
Te prometo las herramientas para construir tu propia base.
Y aquí me despido hasta la próxima autopsia.
No prometo milagros.
Prometo ascenso financiero.
Son pequeños programas que se ejecutan en la tarjeta gráfica (GPU) para definir cómo se ven y se comportan los objetos en una escena 3D, controlando aspectos como el color, la iluminación y las texturas.
Sistemas de computación en nube escalables en los que un gran número de servidores están conectados en red. El número de servidores en uso puede aumentarse o reducirse según sea necesario. Una red de este tipo puede gestionar un enorme número de accesos, pero también puede proporcionar capacidades más bajas con cargas de trabajo menores.
No os despisteis:
GPU: Es la unidad de procesamiento gráfico. Se especializa en realizar cálculos matemáticos y gráficos complejos de forma muy rápida, liberando a la CPU de estas tareas
CPU: Es la unidad central de procesamiento. Es el procesador de propósito general que maneja todas las tareas del ordenador, incluyendo el funcionamiento del sistema operativo y la ejecución de aplicaciones.
DPU: Es la unidad de procesamiento de datos. Se encarga de descargar funciones de red, seguridad y almacenamiento de la CPU, liberándola para tareas más importantes.
InfiniBand: Es una tecnología de red de alto rendimiento, de baja latencia y sin pérdidas, diseñada para la interconexión de servidores, dispositivos de almacenamiento y clústeres de supercomputación, especialmente utilizada en computación de alto rendimiento (HPC) e inteligencia artificial (IA).
Esto significa que NVIDIA es como un arquitecto que diseña el edificio (el chip) y luego contrata a una empresa constructora (una fundición como TSMC) para construirlo físicamente
Un TFLOPS (TeraFLOPS) es una unidad de medida que indica que una computadora puede realizar un billón (1,000,000,000,000) de cálculos matemáticos con números decimales (operaciones de punto o coma flotante) en un solo segundo. En términos sencillos, cuanto más alto sea el número de TFLOPS de una computadora, más rápido podrá realizar operaciones complejas, lo cual es crucial para juegos de alta calidad y aplicaciones científicas.
La Regla 10b5-1 es una norma de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) diseñada para evitar el uso de información privilegiada (insider trading), y aplica tanto a las recompras de acciones por parte de la empresa (como NVIDIA) como a la venta de acciones por parte de sus ejecutivos.
Es el arquitecto jefe de NVIDIA.
Restricted Stock Units y Performance Stock Units:
Piensa en una RSU como una promesa de acciones gratis que la empresa te da hoy, pero con una condición: tienes que quedarte en la empresa durante un tiempo para recibirlas.
Una PSU es similar a una RSU, pero añade una segunda condición: la empresa debe alcanzar ciertos objetivos para que te las entreguen.
Un “clawback” es una cláusula o política que permite a una empresa recuperar o exigir la devolución de dinero o compensaciones previamente pagadas a un ejecutivo.



































La acabo de escuchar, buenisima, no le puedo sacar pega. Estoy totalmente de acuerdo en la valoración. 🏆👏👏👏
Impresionante. Muchas Gracias.
Lo que no se porque no me da la opción de reproducción. A veces sí y a veces no? Como funciona eso?